La mirada, lo ilimitado y la fuerza interior
… Y el mundo se quedó en silencio... un silencio suave, tranquilo, sin prisa para volver a arrancar. En verdad, diría que la tierra no tenía ninguna prisa, más bien éramos nosotros... más bien yo, con la inercia del ruido mental, pero, en observación. Tanto silencio hace que el interior se escuche más. tanto silencio y sin poder salir, hace que las limitaciones se sientan más. Tanto silencio despertó mi mirada hacia la armonía que se respiraba en mi balcón de avenida, siempre atestada de tráfico y ahora con espacio para el canto de pajaritos. Tanto silencio hizo que el trafico de ideas en mi cabeza se escuchase con altavoces. Que el ruido interior fuese implacable igual que la sensación profunda de frontera. ¿Reconoces este estado? Un aturullo de ideas que configuran pequeños cortos, que además no suelen tener estilo de comedia, sino más bien van por el drama, la intriga o la fantasía más pastosa. En estos cortos mentales no queda nadie vi...